dilluns, 5 de desembre del 2011

Adiós

Tus manos bellas nunca me gustaron,
tus labios húmedos siempre me decepcionaban
y tu mirada oscura y alocada nunca más la veré.

Porque rápidamente mi corazón cicatriza,
por el plácido y bello gusto de mirar el mar
 mientras el río caudaloso se estrella contra las aguas.

Y con la esperanza, de que, desde el interior
irremediablemente pensemos en ambos.
En lo que fuimos y en lo que nunca más seremos.

Rubén Carreto 3r B

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